Sin dudas: Entre traiciones, charlatanes y otras desgracias

La columna....

Cuando la patria se convierte en pretexto — ¡De última Hora! Maru sacó las uñas y alborotó el gallinero — Muchos operativos y la delincuencia tan campante — El drenaje también tiene memoria — La maquila adelgaza y los discursos engordan — Paridad, candidaturas y el reparto del pastel 

Vaya que se puso buena la función en Chihuahua, porque ahora resulta que combatir a los narcotraficantes puede terminar convertido en una acusación de traición a la patria, como le ocurrió al exfiscal César Jáuregui, quien pasó de perseguir delincuentes a enfrentar una investigación federal por la presunta participación de agentes estadounidenses en un operativo antidrogas, un asunto tan delicado que merece toda la seriedad jurídica del mundo, aunque políticamente huela a pólvora electoral y a una soberanía que algunos sacan del ropero solamente cuando les conviene.

La Fiscalía General de la República sostiene que hubo intervención extranjera sin autorización en un operativo que correspondía a las autoridades mexicanas, una acusación que deberá probarse ante los tribunales y no en las conferencias mañaneras del pueblo, porque una cosa es defender la soberanía nacional y otra muy distinta utilizarla como garrote político, sobre todo cuando la cooperación con Estados Unidos ha sido durante décadas una herramienta indispensable para enfrentar organizaciones criminales que no conocen fronteras, ni respetan constituciones, ni mucho menos piden permiso para traficar drogas.

Lo verdaderamente interesante será conocer hasta dónde llega la investigación y si el mismo rigor se aplica a todos los funcionarios que han permitido o promovido operaciones de cooperación binacional, porque en este país la justicia suele tener una puntería bastante curiosa, capaz de encontrar una aguja en el pajar cuando se trata de adversarios políticos y de perder hasta los lentes cuando los involucrados pertenecen al círculo de los consentidos, aunque, por ahora, sería irresponsable afirmar que existe persecución política sin demostrarlo no obstante que el penetrante tufo que se aspira por todos lados diga que así es.

Mientras tanto, Jáuregui permanece sujeto a un procedimiento penal y el PAN enfrenta una sacudida que amenaza con reventarle los planes rumbo a 2027, porque como dice el refrán, cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar, aunque en Chihuahua algunos todavía andan buscando un buen barbero y quién les preste una navaja.

¡De última Hora! Maru sacó las uñas y alborotó el gallinero

Vaya que Maru Campos decidió sacudirse el avispero político y dejar de poner la otra mejilla, porque en su entrevista de la noche del jueves con el periodista Carlos Loret de Mola, reveló que su encuentro privado con Claudia Sheinbaum en el aeropuerto de Ciudad Juárez estuvo bastante lejos de ser una conversación entre amigas, al grado de que ambas se levantaron la voz y se reclamaron mutuamente por el escándalo de los agentes estadounidenses involucrados en el operativo de El Pinal, mientras la presidenta también le habría reprochado sus críticas al Gobierno Federal y la gobernadora le reclamó haber sido exhibida durante 19 conferencias mañaneras con señalamientos de traición a la patria, una relación institucional tan cordial que solamente faltó que alguien pidiera tiempo fuera para evitar que la sangre llegara al río.

Pero las revelaciones más delicadas fueron las relacionadas con César Jáuregui, porque Maru aseguró que le advirtió hasta en ocho ocasiones distintas sobre las consecuencias legales y políticas de sus decisiones y que el entonces fiscal, lejos de escucharla, respondió que estaba dispuesto a enfrentar lo que viniera, una explicación con la que la gobernadora pretende dejar claro que no abandonó a su colaborador por conveniencia, sino que éste habría decidido caminar voluntariamente hacia el precipicio, aunque semejante versión también deja una pregunta bastante incómoda sobre cuánto sabía realmente la mandataria y por qué las advertencias no se tradujeron oportunamente en medidas institucionales, porque una cosa es decir que el muchacho no obedecía y otra explicar quién tenía las riendas del gobierno.

Y por si todavía faltaba echarle gasolina a la lumbre, la gobernadora negó tajantemente cualquier pacto político con Sheinbaum, aseguró que no entregará Chihuahua a Morena en las elecciones de 2027 y descartó terminar premiada con una embajada, como ha ocurrido con otros gobernadores opositores que después de perder sus estados encontraron refugio diplomático, pero lo verdaderamente explosivo fue su señalamiento contra Ariadna Montiel, a quien acusó de presuntos vínculos con el narcotráfico sin presentar públicamente pruebas que permitan corroborar semejante imputación, una acusación de enorme gravedad que no puede tratarse como hecho demostrado y que, de sostenerse políticamente, obligaría a la gobernadora a explicar sus fundamentos, porque en estos asuntos no basta con aventar la piedra y esconder la mano.

El mensaje de Maru parece tener varios destinatarios y ninguno puede darse por desentendido, porque a Sheinbaum le advierte que no aceptará mansamente los señalamientos federales, a Morena le anuncia que Chihuahua no está en venta, a Jáuregui le atribuye la responsabilidad de sus propias decisiones y a los panistas inconformes les manda decir que sigue teniendo el control político del estado, aunque habrá que ver si sus explicaciones consiguen convencer a quienes interpretaron la detención del exfiscal como una ruptura de lealtades, porque en política las palabras pueden apagar un incendio o convertirlo en una llamarada, y cuando se abren tantos frentes al mismo tiempo hasta el bombero corre el riesgo de terminar chamuscado. Habrá que repasar de nuevo la entrevista para encontrar una interpretación más completa de lo que dijo y de sus probables efectos.

Muchos operativos y la delincuencia tan campante

En Ciudad Juárez las autoridades siguen anunciando operativos, cateos, detenciones y reuniones de seguridad con una solemnidad digna de ceremonia militar, como si cada fotografía de funcionarios alrededor de una mesa representara un golpe mortal contra el crimen organizado, aunque los ciudadanos, que ya conocen de memoria el espectáculo, siguen esperando que tanta coordinación se traduzca en calles más seguras y no solamente en boletines redactados con abundancia de adjetivos y escasez de resultados duraderos.

Que se detenga a presuntos delincuentes es una buena noticia y nadie en su sano juicio debería regatearlo, pero una política de seguridad no puede medirse exclusivamente contando patrullas, decomisos y detenidos, porque el verdadero examen está en la reducción sostenida de homicidios, extorsiones, robos y amenazas contra la población, indicadores que deben analizarse con datos comparables y no con el optimismo desbordado de quienes parecen creer que la inseguridad desaparece cuando se apagan las cámaras.

Lo más pintoresco es escuchar a representantes de los tres órdenes de gobierno presumir coordinación mientras sus respectivos partidos se lanzan hasta con la cubeta en la arena electoral, una convivencia tan peculiar que durante las reuniones todos parecen hermanos y al salir cada quien se dedica a demostrar que el otro tiene la culpa, aunque para los juarenses poco importa de qué color sea la camiseta del funcionario si al final nadie consigue garantizarles tranquilidad.

Ya sería hora de exigir evaluaciones públicas, metas verificables y resultados por colonia, porque de discursos y fotografías está empedrado el camino al fracaso, y como dirían por estos rumbos, mucho ruido y pocas nueces, mientras el ciudadano sigue pagando los platos rotos.

El drenaje también tiene memoria

Bastan unas cuantas lluvias intensas para que Ciudad Juárez recuerde, por las malas, que debajo de sus calles existe una infraestructura hidráulica que lleva años reclamando mantenimiento, modernización y recursos suficientes, porque mientras los funcionarios presumen proyectos y anuncian inversiones, numerosas colonias siguen padeciendo inundaciones, encharcamientos, fugas y problemas de drenaje que convierten cualquier contingencia meteorológica en un auténtico viacrucis para miles de familias.

El asunto tiene una particularidad política que algunos prefieren ignorar, porque las responsabilidades están repartidas entre distintas autoridades y organismos, incluida la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, el Ayuntamiento y las dependencias encargadas de la infraestructura pluvial (Conagua entre ellas), de manera que resulta demasiado cómodo repartir culpas a diestra y siniestra sin precisar quién debe construir, quién debe mantener, quién debe supervisar y quién tiene que responder cuando las obras no funcionan.

Lo curioso es que cada administración parece descubrir nuevamente los problemas que la anterior prometió resolver, como si las inundaciones fueran una novedad recién llegada del extranjero y no una deficiencia histórica que exige planeación de largo plazo, mientras los vecinos contemplan cómo el agua entra a sus viviendas y los políticos se entretienen explicando que ahora sí tienen un proyecto definitivo, aunque ese mismo cuento ya lo hayan escuchado varias veces.

Aquí no hacen falta más ceremonias para cortar listones ni funcionarios posando con chalecos impecables, sino presupuestos transparentes, obras bien ejecutadas y mantenimiento permanente, porque como decía la abuela, del dicho al hecho hay mucho trecho, y en Juárez ese trecho suele estar lleno de agua sucia.

La maquila adelgaza y los discursos engordan

La industria maquiladora de Ciudad Juárez atraviesa una transformación que debería tener encendidas todas las alarmas económicas, porque los reportes sectoriales señalan una reducción superior a 72 mil empleos entre junio de 2023 y junio de 2026, una cifra que no representa solamente estadísticas para presumir o esconder, sino miles de historias familiares marcadas por la incertidumbre, la pérdida de ingresos y la dificultad de encontrar nuevas oportunidades laborales.

Mientras tanto, en los distintos niveles de gobierno abundan los discursos sobre inversiones, crecimiento, competitividad y oportunidades históricas, como si repetir muchas veces la palabra desarrollo bastara para llenar las vacantes desaparecidas, aunque la realidad industrial está cambiando por factores que incluyen automatización, reorganización de cadenas productivas, competencia internacional y decisiones empresariales que no se corrigen con una fotografía junto a los ejecutivos de alguna compañía.

El problema tampoco puede atribuirse alegremente a un solo gobierno, porque sería tan simplón como responsabilizar al termómetro por la fiebre, pero sí corresponde preguntar qué están haciendo las autoridades federales, estatales y municipales para recuperar competitividad, capacitar trabajadores, diversificar la economía y atraer empresas capaces de generar empleos de calidad, en lugar de conformarse con anunciar inversiones cuya traducción en plazas laborales muchas veces permanece en el terreno de las buenas intenciones.

Ciudad Juárez no puede seguir viviendo exclusivamente de las glorias industriales del pasado ni de promesas de prosperidad futura, porque mientras unos celebran estadísticas escogidas a conveniencia, otros hacen cuentas para pagar la renta, y como dice el viejo refrán, barriga llena no entiende razones, mucho menos cuando la barriga llena es la del funcionario.

Paridad, candidaturas y el reparto del pastel

El Instituto Estatal Electoral decidió que las candidaturas a las presidencias municipales de Juárez, Cuauhtémoc, Camargo, Janos y Nonoava deberán corresponder a mujeres, una determinación que, bajo la figura acciones afirmativas,  busca fortalecer la participación femenina en condiciones de competitividad, aunque también ha provocado movimientos políticos, inconformidades y cálculos partidistas que revelan hasta qué punto la igualdad puede alterar los planes de quienes ya se sentían dueños de las candidaturas.

La paridad constituye una obligación democrática y no una concesión graciosa de las dirigencias, pero tampoco debería convertirse en un mecanismo para que las cúpulas impongan candidaturas a su antojo, porque sería bastante lamentable que una medida diseñada para ampliar derechos terminara sirviendo como instrumento para acomodar familiares, protegidas o representantes de grupos políticos que pretenden conservar el control detrás de una nueva fachada.

En Ciudad Juárez el asunto adquiere especial importancia por el peso electoral del municipio y porque las decisiones sobre las candidaturas pueden modificar los equilibrios internos de Morena, PAN y las demás fuerzas políticas, de modo que habrá que observar tanto las impugnaciones como los procedimientos de selección, sin olvidar que la verdadera igualdad exige oportunidades reales y no solamente cumplir una cuota en el papel.

Lo que viene promete una temporada de codazos, sonrisas fingidas y declaraciones solemnes sobre los derechos de las mujeres, aunque más de algún dirigente seguramente estará pensando en cómo conservar su pedazo del pastel, porque una cosa es predicar la democracia y otra muy distinta practicarla cuando amenaza los intereses propios.

Y así camina Chihuahua rumbo a 2027, entre acusaciones de traición, operativos que todavía deben demostrar su eficacia, drenajes que exhiben rezagos, empleos que desaparecen y partidos que descubren repentinamente las virtudes de la igualdad, una colección de contradicciones que confirma aquello de que en política nadie sabe para quién trabaja, pero casi todos saben perfectamente para quién cobra.