Por Ramón Salcido
El peso mexicano se sigue apreciando y ronda los 17 pesos por dólar. Si bien nadie tiene una bola de cristal para saber hasta dónde puede llegar ni cuánto tiempo puede mantenerse esta fortaleza, sí hay factores que ayudan a explicar el comportamiento reciente de la moneda. Además, tiene efectos negativos en el desempeño económico.
Lo que poco se menciona es que, detrás de esta fortaleza, también hay un factor que vale la pena observar: el creciente atractivo que tiene para los grandes fondos internacionales la deuda mexicana, y entre ellos destaca BlackRock.
Tal vez BlackRock no mueve por sí solo el tipo de cambio mexicano, pero sus decisiones de inversión y las opiniones de sus principales estrategas tienen peso en la asignación de capital institucional.
Cuando uno de los mayores administradores de activos del mundo considera atractivos los rendimientos de la deuda mexicana, la señal puede contribuir a dirigir recursos hacia bonos denominados en pesos. Nomás hay que recordar que esos intereses los pagan los mexicanos con sus impuestos.
Y precisamente una de esas opiniones fue expresada el 7 de junio pasado por Gargi Pal Chaudhuri, jefa de Estrategia de Inversiones y Portafolio para las Américas de BlackRock.
En entrevista con El País, señaló que México resulta “muy atractivo” desde la perspectiva de rentabilidad dentro de una cartera de deuda de mercados emergentes y que los inversionistas están destinando recursos a este tipo de deuda precisamente por los rendimientos disponibles.
Y aquí está la conexión con el tipo de cambio: para comprar deuda mexicana en pesos, el inversionista extranjero necesita pesos. Si esos flujos aumentan, también aumenta la demanda por la moneda mexicana, lo que puede contribuir a su apreciación frente al dólar.
El peso no se fortalece por la simple creencia de que México esté mejor; también porque, para ciertos inversionistas globales, los activos mexicanos están pagando demasiado bien como para ignorarlos.
Actualmente la tasa de los bonos a 10 años en México es del 9.14 por ciento, frente a 4.7 de Estados Unidos, por ejemplo, o 2.88 de Japón, por lo que muchos capitales vienen a México a comprar esos bonos que pagan más.
También influyó la rebaja en la calificación crediticia del Gobierno de México, que afecta a los principales bancos del país porque todo el entorno está bajo el mismo paraguas financiero.
El riesgo de México aumentó con la degradación crediticia a gobierno y bancos, por lo que ese mayor riesgo puede encarecer el dinero para todo el sistema. Hay menos crecimiento económico y eso también afecta al costo del dinero, o sea tasas más altas.
De hecho, las tasas de los bonos de deuda a 10 años de México están casi al doble que Estados Unidos, lo que lleva a afectaciones al tipo de cambio, como ya se mencionó.
El tipo de cambio ubicado alrededor de 17 pesos por dólar con tendencia a apreciarse aún más es pues resultado de mayores tasas de interés en los bonos de deuda del gobierno de Mexico a 10 años, así de sencillo.
Los inversionistas traen dólares, luego compran pesos y eso provoca una apreciación de la moneda, aunque eso no quiere decir que la economía vaya bien.
Es más, podemos decir que a pesar de que las cosas no van muy bien en la economía, el tipo de cambio se sigue apreciando gracias a las tasas, que subieron precisamente por las malas noticias, como la degradación crediticia.
Dólar barato afecta a exportadores
Ese tipo de cambio es muy malo para exportadores y empresas manufactureras de ese sector, como las maquiladoras. Si el dólar estuviera en 21 pesos y no en 17 como ahora, obtendrían 4 pesos adicionales por cada dólar que exportaran.
Con ese monto adicional, los exportadores podrían fácilmente financiar aranceles y expansiones en su actividad. Pero no es así.
Las maquiladoras, también reciben un golpe en sus operaciones porque los dólares que traen para operar les rinden menos.
Quien, si se beneficia, es Estados Unidos, pues sus exportaciones se abaratan y eso les ayuda a fortalecer su industria manufacturera, mientras la mexicana se debilita.
Lo estamos viendo con la pérdida constante de empleo en las maquiladoras de Ciudad Juárez, que llevan ya más de tres años con descensos en la creación de plazas laborales.
Finalmente hay que destacar, que la deuda que vienen a comprar los inversionistas internacionales paga intereses que salen del presupuesto público del país. Ese dinero se obtiene de los impuestos de los mexicanos, que no son propiedad particular de nadie, sino de toda la nación.

