Por Ramón Salcido
La tensión en Medio Oriente volvió a encender las alarmas de la economía global.
El petróleo Brent se acercó a los 100 dólares por barril tras nuevos ataques a embarcaciones en el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro mundial de crudo.
El impacto va mucho más allá del precio del petróleo. Un barril más caro significa combustibles más costosos, mayores gastos de transporte y producción, presiones inflacionarias y la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan altas por más tiempo, frenando el crecimiento económico.
Para una ciudad exportadora y manufacturera como Ciudad Juárez, el escenario implica mayores costos para la industria, afectaciones a las cadenas de suministro y un ambiente de incertidumbre para la inversión y el empleo. Mientras el conflicto no encuentre una salida, la volatilidad seguirá marcando el rumbo de la economía mundial.

